El Colegio, parte activa en la redacción de la primera norma española sobre construcción industrializada
El Colegio, parte activa en la redacción de la primera norma española sobre construcción industrializada
El Colegio, parte activa en la redacción de la primera norma española sobre construcción industrializada

Aparejadores Madrid ha participado activamente en la elaboración de la primera norma española que define un marco técnico común para la construcción industrializada. Juan Carlos Cabrero, director del Curso de Técnico Especialista en Construcción Industrializada, ha sido nuestro representante ante el Comité Redactor de la UNE 41610:2026, sobre Construcción industrializada de edificios (Definiciones, clasificación e índice de industrialización).
La aprobación de esta norma, el pasado 17 de junio por la Asociación Española de Normalización (UNE), supone un hito para la transformación del sector de la edificación en España, al dotar por primera vez a la construcción industrializada de un lenguaje común, una clasificación homogénea de sus sistemas y una metodología objetiva para medir el grado de industrialización de cualquier proyecto.
Además de transformar el modo de construir edificios, la industrialización también redefine cómo se organizan las obras y las responsabilidades de los profesionales que intervienen en ellas. En este nuevo escenario, el arquitecto técnico adquiere un papel cada vez más determinante. Su función como director de la ejecución material de la obra es conectar la fabricación industrial de componentes con la ejecución in situ, asumiendo funciones clave como la planificación de los procesos de montaje, la coordinación entre la producción y la obra, el control de calidad de los sistemas industrializados, la recepción de los componentes prefabricados y la supervisión de su correcta integración en el edificio.
La norma UNE 41610:2026 aprobada se estructura sobre tres grandes pilares.
El primero establece un conjunto de definiciones técnicas comunes que eliminan las ambigüedades existentes entre los procesos de fabricación fuera de obra (offsite) y los trabajos de montaje en obra (onsite). Disponer de una terminología unificada facilita la comunicación entre promotores, proyectistas, fabricantes, constructoras y direcciones facultativas.
El segundo eje desarrolla una clasificación sistemática de los componentes industrializados. Los organiza tanto por su geometría –elementos lineales (1D), superficiales (2D) y volumétricos (3D)– como por su función dentro del edificio: estructura, envolvente, compartimentación interior, instalaciones y acabados. Esta doble clasificación permitirá especificar y comparar soluciones industrializadas bajo criterios homogéneos.
El tercer pilar incorpora una de las principales novedades de la norma: el Índice de Industrialización (IdI), una metodología matemática objetiva que permite cuantificar el grado de industrialización de cualquier actuación edificatoria, ya sea una obra nueva, una rehabilitación, una ampliación o una reforma. El índice convierte un concepto hasta ahora interpretado de manera subjetiva en una métrica verificable, especialmente útil para licitaciones públicas, ayudas vinculadas al PERTE de Industrialización de la Vivienda, certificaciones y procesos de evaluación técnica.
La participación de Juan Carlos Cabrero en el comité redactor refuerza la apuesta que el Colegio realiza desde hace años por la formación especializada en construcción industrializada. Una apuesta que prepara a los arquitectos técnicos para asumir las nuevas responsabilidades que exige este modelo constructivo y consolida al Colegio como referente en este tipo de programas académicos.
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