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El CGATE analiza las barreras que se encuentra la Arquitecta Técnica en su transición entre la carrera y la incorporación laboral

El CGATE analiza las barreras que se encuentra la Arquitecta Técnica en su transición entre la carrera y la incorporación laboral

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El Observatorio de Igualdad de Género, órgano promovido por el Consejo General de la Arquitectura Técnica (CGATE) para el estudio de la situación real de las mujeres en este contexto, ha analizado el papel actual de la Arquitecta Técnica en el sector.

Con motivo del Día Internacional de la Mujer, que se celebra hoy, el Observatorio ha reunido a profesionales expertas en el ámbito de la Arquitectura Técnica, Sociología y Docencia, para compartir experiencias en el entorno de su actividad profesional y plantear estrategias que incentiven la vocación de la Arquitectura Técnica entre las jóvenes.

En los últimos 30 años el número de Aparejadoras y Arquitectas Técnicas colegiadas se ha multiplicado por cinco, pasando de 2.000 (un 6,5% del censo en 1990) a 10.000 (21% en 2019). “Se trata de un avance que cada vez es más evidente y que va en línea con el acceso de la mujer a las carreras técnicas y a su progresiva incorporación al mundo laboral. El fin último es hacer nuestra la enseña de que en la Arquitectura Técnica el talento no tiene género”, ha destacado Melchor Izquierdo, vicepresidente del CGATE y vocal de igualdad.

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), desde 2008 a 2019 la ocupación de la mujer en la construcción ha aumentado de un 7 a un 9%, aunque sigue por muy debajo del alcanzado en los sectores Servicios (54%), Industria (27%) y Agricultura (25%). El informe “Mujeres en el sector de la Construcción 2020” sitúa ese porcentaje en un 8,2% en el año de la pandemia. Datos, no obstante, que contrastan con el porcentaje de estudiantes universitarias matriculadas en Arquitectura y Arquitectura Técnica en la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), que alcanzó el 57% en 2019, frente al 43% en 2015. Si bien en el último año académico, que fue excepcional, el porcentaje de mujeres matriculadas en la rama de Arquitectura Técnica en la Escuela Técnica Superior de la Edificación (ETSEM) de la UPM fue de un 42% frente a un 58% masculino.

Según la socióloga Iratzu Recalde, son varias las barreras que se encuentra la mujer en esa transición entre la carrera y su inserción en el mundo laboral, “y que hacen que las Arquitectas Técnicas todavía tengan una baja visibilidad en el sector”. Por un lado, la socialización y asociación generalizada en base a los géneros, “de manera que el sector de la construcción está muy vinculado al ámbito masculino por la consideración de que la obra es pesada y sucia”. Por otro, las características propias que tiene el sector, como son los horarios inflexibles o la naturaleza nómada de las obras. Un tercer obstáculo llega en el momento de la contratación y promoción, “ya que, en las mismas condiciones de edad y formación, se considera que el profesional masculino ha ganado más en experiencia acumulada”, ha opinado la socióloga. Por último, la creencia de que las mujeres a pie de obra están más expuestas a la violencia sexual, según diversos estudios.

Asimismo, Carolina Piña, Arquitecta Técnica, profesora e investigadora en la Escuela Técnica Superior de la Edificación (ETSEM) en la UPM, ha constatado la falta de vocación técnica de las jóvenes, que “tiene su origen mucho antes de su llegada a la Universidad. Faltan mujeres referentes en la carrera de Arquitectura Técnica”.

Según Piña, esta ausencia vocacional se debe fundamentalmente a dos causas: la dificultad académica y la falta de orientación y conocimiento. “El porcentaje medio de padres que esperan que sus hijos estudien una carrera técnica en Europa es un 24% mayor cuando se trata de chicos que de chicas”, ha argumentado.

Percepción profesional

Para contar sus experiencias académicas y profesionales, el Observatorio de Igualdad de Género también invitó a Laura Rueda, Arquitecta Técnica en el Instituto de la Construcción de Castilla y León, y a Carmen Fernández, Arquitecta Técnica en la Fundación Once.

“En determinados momentos hemos normalizado situaciones que pueden ser reflejo de desigualdad, pero creo que las mujeres no hemos tenido barreras a la hora de elegir la Arquitectura Técnica como carrera. La percepción de la desigualdad es residual”, ha afirmado Laura Rueda.

Según el informe La Arquitectura Técnica en España: visión comparada entre hombres y mujeres, elaborado por GAD3 para el CGATE, cuyas conclusiones ha resumido Itziar Francín, responsable de investigación de la consultora, la mayoría de Arquitectas Técnicas y Aparejadoras encuestadas (68%) afirma que no reciben un trato diferente por el hecho de ser mujer. “Únicamente, cabe destacar que dos de cada diez mujeres perciben ser tratadas, por norma general, peor que sus compañeros varones”, ha puntualizado.

Por su parte, la Arquitecta Técnica Carmen Fernández ha opinado que “no hay carreras de hombres y mujeres, el éxito radica en que se cree una simbiosis entre los dos géneros”. Para esta profesional, el gran reto de la mujer está en ocupar cargos representativos en las empresas y organizaciones. En la actualidad, la presencia femenina en las juntas de gobierno de los Colegios de Aparejadores y Arquitectos Técnicos es de un 27%, según el informe del CGATE, cifra que a priori puede parecer baja pero no lo es teniendo en cuenta que el 21% de los colegiados son mujeres.

El Informe concluye que tanto los hombres como las mujeres que ejercen la Arquitectura Técnica piensan que ha mejorado mucho la igualdad en la profesión. El desempeño profesional es el aspecto mejor valorado por ambos para facilitar el ejercicio de la misma.

El CGATE, a través del Observatorio de Género, tiene en marcha diferentes actuaciones para promover la igualdad de género, como es la aprobación del Código de Buen Gobierno, su adhesión al manifiesto  #DóndeEstánEllas, promovido por la Oficina del Parlamento Europeo en España, la participación en la Comisión de Igualdad de Unión Profesional, o su reciente incorporación a Cimientos de Igualdad, una alianza estratégica para fomentar la igualdad en el sector de la construcción.