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Balance 2011
Balance 2011

 

Un año más, los aparejadores nos hemos enfrentado a un contexto difícil, que nos ha obligado a sacar lo mejor de nosotros mismos. En el Colegio de Aparejadores de Madrid siempre hemos defendido los intereses de la profesión ante el sector, aunque podría decirse que este año ha sido de especial intensidad. En primer lugar, en el panorama económico, que nos ha llevado a una constante búsqueda de nuevas salidas profesionales. Y por otra parte, en lo relativo a los cambios normativos y pronunciamientos judiciales que, especialmente desde finales de año, incurren en la denominación del plan de estudios para ejercer nuestra profesión.

Estas circunstancias otorgan a todos los colegios una gran responsabilidad como representantes de la profesión, más aún a nuestra Institución. Nuestro Colegio acoge al mayor volumen de colegiados y, por ello, es el que cuenta con mayor capacidad de representación.

Esta circunstancia nos otorga una responsabilidad especial que asumimos con la intención de cumplir con lo que colegiados y por ende, ciudadanía, esperan de nosotros: apoyar el crecimiento de la profesión y velar por la seguridad de profesionales y particulares.

Por eso 2011 ha sido algo más que un año complicado. Es también la prueba de que se puede hacer frente a la adversidad. Desde el Colegio de Aparejadores de Madrid hemos modificado nuestra estructura colegial para contener gastos y optimizar recursos, aunque siempre nos hemos impuesto a nosotros mismos la obligación de mantener intacta la calidad de los servicios a nuestros colegiados. Lejos de recortar en este sentido, hemos intensificado esfuerzos para resultar útiles, como demuestra la consolidación de la nueva asesoría gratuita sobre ayudas disponibles para reformas y rehabilitación.

Todas nuestras asesorías y servicios de apoyo para colegiados han seguido funcionando a pleno rendimiento, y continuamos orgullosos de ofrecer atención presencial, telefónica y telemática en asuntos laborales, jurídicos, tecnológicos, fiscales, urbanísticos, y una decena más de temáticas de interés para el aparejador. Estamos convencidos de que la difusión del conocimiento y de nuestra visión de experto serán claves para mejorar la competitividad de la profesión.

En esta línea, cabe destacar también nuestra inversión en asuntos de formación, conscientes de que existen ámbitos emergentes como la eficiencia energética, el facility management o las últimas innovaciones en energías renovables o aislamiento térmico y acústico. En estas y otras disciplinas hemos desarrollado hasta 65 cursos este año, en los que han participado más de 700 alumnos. La economía global nos ha enseñado que la recuperación llevará tiempo. Por eso será importante interpretar la recesión no como un paso atrás, sino una forma de coger carrerilla y ganar impulso.

En cuanto a la búsqueda de nuevas salidas profesionales, este ha sido sin duda el Año de la Rehabilitación Sostenible. A lo largo de 2011, los aparejadores hemos orientado gran parte de nuestra actividad hacia esta vertiente de la edificación, y los resultados son visibles: la rehabilitación ha supuesto el 35% de la actividad en la Comunidad de Madrid, y el 26% en el conjunto del país.

Estas cifras no son fruto de la casualidad. Uno de los aspectos que nos caracteriza a los aparejadores es nuestra versatilidad y capacidad de adaptación. Por algo somos una de las profesiones más antiguas que se conocen. Los aparejadores estamos hechos de una madera especial, resistente a los golpes, flexible a los cambios. Una profesión viva, que crece y mejora con el tiempo.

A día de hoy, y pese a la zozobra económica en que estamos inmersos, seguimos siendo la principal referencia profesional para el ciudadano en términos de edificación, más aún si se trata de rehabilitación. A menudo nuestra reorientación hacia la reforma se ha interpretado como una mera alternativa para activar el sector ante el estancamiento de la nueva construcción. Sin embargo, la creciente conciencia medioambiental de la edificación no se excusa tanto en la situación económica, sino que es más bien una reacción necesaria del sector en respuesta a una nueva forma de interactuar con la ciudad y con el ciudadano.

Y es que la construcción es responsable de un tercio de las emisiones de CO2 a la atmósfera, y a nuestro sector se destinan más de la mitad de extracciones de materia prima mundiales. Además, el uso de la energía en edificios residenciales y comerciales representa un alto porcentaje del total de emisiones de CO2 de Europa.

Los aparejadores debemos ser la punta de lanza de una nueva forma de construir, más eficiente y respetuosa con el medio. De ahí que la sostenibilidad ha sido en 2011 (y seguirá siendo en los próximos años), un eje prioritario en el ejercicio de nuestra profesión.

Por último, no quisiera dejar de mencionar la situación que atraviesa la denominación del plan de estudios para ejercer la profesión de aparejador. Hemos asistido a las primeras sentencias que retiran la reserva de actividad para la denominación Grado en Ingeniería de la Edificación. Sentencias que en su día fueron interpuestas desde otros sectores profesionales especialmente beligerantes en estos tiempos, y que parecen haber interpretado los tribunales como su último y desesperado recurso para competir.

En lo que a nosotros respecta, seguiremos defendiendo esta denominación, que en su día sacamos adelante con las aprobaciones de todos los órganos oficiales pertinentes, y que nos parece la mejor solución para garantizar la normalización de la profesión en el entorno europeo y la implantación del proceso de Bolonia. No obstante, el debate se relaciona únicamente con la denominación del título, y no afecta en absoluto a sus atribuciones.

Pase lo que pase, nosotros nos seguiremos sintiendo y reivindicando como aparejadores, y desde el Colegio seguiremos defendiendo el servicio fundamental que ejerce la profesión en la sociedad. Una profesión más viva y necesaria que nunca, por su papel en la sostenibilidad, en la seguridad y en la calidad.

En los tiempos que vive la construcción, nuestra máxima seguirá siendo centrarnos en lo realmente importante: prepararnos para las nuevas demandas de la sociedad y ser cada vez más competitivos.

Jesús Paños Arroyo


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El Colegio Oficial de Aparejadores, Arquitectos Técnicos e Ingenieros de Edificación de Madrid se encuentra situado en el centro de la ciudad, muy cercano a la Puerta del Sol, en la Calle Maestro Victoria nº 3, 28013 (ver mapa)

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